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29 agosto

El calmado ruido de la ciudad

En ocasiones me quedo sola en casa a estas horas, por la noche, y salgo a la terraza.
Hoy, como en tantas otras ocasiones, ha sido mi momento de tranquilidad, de paz interior: dejo atrás las culpabilidades y me siento bien sin pensar que tendría que estar haciendo otras cosas (a estas horas ya no se tiene que hacer nada). Dejo atrás el pensar en qué debería haber hecho y no he hecho. Salgo y escucho el silencio urbano. No es un silencio silencioso, es ruido. Son coches, televisiones, alguna puerta que se abre para cerrarse al cabo de poco. Pero es un ruido calmado, muy diferente al que se escucha durante el día. Es un ruido relajante, constante, con sus más y sus menos: las motomierdas atronando la calle entera y los momentos, breves, en los que ningún coche circula.
Me gusta salir a la terraza por la noche, sabiéndome sola y más acompañada que nunca, tomando el último respiro del día.
04 julio

DA VAKANSAAAAAAAAAAAAAS

VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
VAKANSAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS
 
 
 
(vacasionesss)
30 junio

final de curs, al fi

ja estem. Tot acabat. Ja no podem fer res per canviar els nostres destins notoris (de notes, no de notorietat) i la tranquilitat intenta tornar a apoderar-se  mica en mica del meu cervell. Quina calma, quina tranquilitat. Una platja i molta gent, una piscina i quatre gats. Què millor. Res millor. Tot i res, tranquil·lament, el que sigui, serà i ja no ho podem canviar. No hem de decidir ni actuar. Després de 9 mesos d'haver-ho de fer tot sempre. De fer-ho, quasi tot, quasi sempre. I ara res. O tot.
 
 
Reflexió, relax, pilot automàtic, muñeca chochona y perrito piloto...
22 junio

no puedo más

Harta de las asignaturas vacías, obvias o estúpidas (que me digan quién coño está suficientemente tarado como para tener una "necesidad de método experimental como instrumento deinvestigación científica en el campo de la interpretación" o para darlo como temario de clase), me deshago en simpatías con mis más allegados, que tampoco están en el más álgido de sus momentos. A la gente se le han acabado los temas de conversación no ligados a la puta universidad y los putos exámenes, y encima todos decimos lo mismo. El vacío viene a mi. Este es uno de aquellos momentos en los que si supiera cuál es de todas mi pasión, dejaría sin pensármelo dos veces, ni una y media, ni una apenas, la carrera de mierda en la que me metí hará ya tres años.
 
 
Hala, a chuparla.
19 junio

mf

me lo perdono porque estoy de exámenes, y si no, pues me encontraría cualquier otra excusa para perdonármelo. Pero, qué quereis que os diga, no lo puedo (¿quiero?) evitar. Así que hala, suerte con los exámenes y a chuparla.
10 junio

Mal, mal!

Ya está, ya lo he hecho, ya me he saltado un día y puede que un día no sea nada, pero es, señores, si lo que se quiere es recuperar la constancia perdida.
 
Creo que en algun momento la escritura fue el vivir otra vez lo que ya había vivido. De hecho creo que fue siempre. Pocas veces, más que en relatos cortos sin más nada que la propia gracia del escribirlo, de inventarte la historia y ponerla en palabras, del esfuerzo relativo que supone el escribirlo no ya correctamente sino, además, de forma que te guste, pocas veces, decía, he escrito cosas que no he vivido. Todo lo que escribimos tiene origen en lo que sí que hemos vivido, o en la imaginación vívida de alguna cosa. Los pensamientos, la metaliteratura, la filosofía... ¿acaso no los vivimos? ¿Vivimos los pensamientos? ¿La razón? ¿La pasión? ¿Es sólo vivencia lo que hacemos o también lo que pensamos? Entonces, cuando inventamos, es pensamiento, ¿es vivencia? ¿Y lo que leemos?
 
Ya, este razonamiento no lleva a ninguna parte: las dos cosas lógicas son contradictorias.
 
Me gustaría reinventar mi escritura, o darle más matices, más formas, más ideas, que no fuera siempre (o mayoritáriamente) un reflejo claro de lo que he vivido, que se tuviera que escarbar un poco para encontrar el paralelismo con la realidad.
 
El otro día, por ejemplo, en traducción, nos hicieron escribir otra versión de la Caperucita Roja. Ya, es cansino, siempre lo mismo y siempre diferente, todos le han (hemos) intentado encontrar diferentes matices a la historia, diferentes realidades, diferentes contextualizaciones, pero la historia es la misma. Caperucita o el Lobo son siempre los protagonistas, el Lobo puede ser metáfora de mil cosas, puede engañar a Caperucita o la puede convencer, persuadir. Y me sigue sonando a la misma vieja historia.
 
¿Y qué tendrá que ver el tocino con la velocidad? (Que si no comes tocino correrás más, seguramente). Pues yo intenté (en vano) alejarme de eso y le di a la Abuela un poco más de protagonismo. Era un fragmento de historia y por tanto tampoco es que le diera demasiada vida, pero creo que hubiera podido evolucionar bien. Quizás algun día acabe el relato.
 

La abuela, vaya un personaje. Antes de la tragedia solía contarme cosas de cuando era joven. Recuerdo que siempre empezaba con la historia del coche, aquel precioso coche que sale tantas veces en el álbum. Ella fue la primera de su familia en tener coche, y conducirlo. “¡Y conducirlo! ¿Te puedes imaginar, en una sociedad tan machista como en aquella época, qué era una mujer al volante? Pero me tendrías que haber visto, con los vestidos que me hacía yo, siempre con menos tela de la que decían que necesitaría, tan elegante siempre... también le hacía los vestidos al abuelo, y a tu madre... de hecho, cuando eras pequeñita te hice una preciosa caperucita, toda roja, y cuando se te quedó pequeña me pediste otra, que se te rompió, y entonces otra. Luego ya creciste y, con la adolescencia ya no quisiste más...”. Siempre volvía a la caperucita. Yo recordaba lo cómoda que era y me entristecía cada vez que recordaba que la dejé de usar porque me daba vergüenza... Y ahora que quisiera tener otra, no me la puede hacer: después de la tragedia, cuando la devoró el lobo, salió viva, pero el ácido intestinal le había quemado la retina de los ojos, con lo cual había disminuido su visión, y había sufrido mordeduras importantes en tendones, con lo cual ya no podía coser como antes.

 

Bueno, el final es un poco... brusco y sangriento. Es que vino la señorita y se puso a mirar a mi pantalla mientras yo, incómodamente, intentaba acabar sus deberes. Y encima me dijo que yo no hacía nada. Y me pilló la rabia y, si en un primer momento la abuela era mi tía abuela, en las últimas tres líneas es la vieja bruja tirolesa.

 

Y eso, al menos he escrito por dos días, el de ayer y el de hoy, así q tampoco pasa tanto nada.

08 junio

La Obligación

Hoy he pospuesto muchas veces la actualización de este espacio. La escritura.
 
¿Fue por augurar lo grande que sería el día? Lo dudo; es imposible pensar que un jueves cualquiera se puede convertir en un macrojueves con un par de gotitas mágicas.
 
De buenas a primeras, he podido dormir lo que no pude dormir ayer pensándome que era hoy. Primera alegría. He acabado la puta práctica 8 que ya es más de lo que esperaba hacer en la clase de NTT de hoy. No cuenta como alegría. Pero mientras la hacía he hablado con Víctor, el gran Víctor, que hacía mil que no nos veíamos, y hemos decidido quedar para comer. La intención de comer ha evolucionado a la de beber, cerveza tras cerveza, para substituir a la comida. Así que, cuando he acabado de quedar con él y he acabado la práctica, me he ido a la terracita y me he encontrado a la Queralt, que me ha hecho compañía mientras me tomaba la oferta semanal (frankfurt y birra). El encuentro con Víctor, genial. Mis hombros rojos como una gamba como que se resienten un poquillo, pero entre el solete, la compañía, las cervezuelas y demás, he acabado yendo en las mejores condiciones a dar mi clase semanal de inglés.
 
Luego para casa, me ha venido Fran a buscar, xxx, luego una orchata y luego peli, tumbada en su regazo mientras él jugueteaba con mis pelos. Cuanta calma, cuanto cariño.
 
*SuspirO*
 
Y de cena, pizza y Becker.
 
Y han pillado al Ricard en la Hoffmann =D
07 junio

Seguir escribiendo.

Lo sé, no tengo porqué escribir cada día y a la vez que es producente es contraproducente porque lo que escribes porque te obligas normalmente no dice nada o lo dice mal. Pero como aun siendo esto un espacio público lo hago por mi y se que necesito al menos una temporadita de escribir "obligada" (para poder luego volver a escribir por placer, cuando quiera, lo que quiera, con ideas y creatividad y demás), pues hala, a joderse y a escribir. Tengo que volver a escribir. Tengo que seguir escribiendo. Aunque no sepa qué decir.
 
Lo de los sms, ya está superado. No hay tanto drama, es como perder el móvil pero sin el puteo de perder los números de teléfono.
 
Hoy ha sido un día raro, bueno y malo y todo lo contrario. He pasado ratos psé, ratos yuhuu, ratos puagh... Y al final, por la noche, me he reencontrado con el cielo de Barcelona. Rayos de una lucidez pasada han vuelto a recorrer mis connexiones neurológicas, las que hace tiempo que están inconnexas, y me han devuelto la mirada crítica y cómoda, la mirada exhaustiva por encima, el encuentro de la fealdad buscando la belleza y el de la belleza entre tanta fealdad. El sentimiento de libertad emparedada, tan aguda y tan obtusa, torpe tal que ágil. Obviamente, ante tanta contradicción, las emociones provocadas han ido por todos lados, entre la euforia y la tristeza (que no entre la alegría y la depresión).
 
Hay que ver qué cosas tan raras, esto de las emociones, los sentimientos y demás...
 
Por cierto, ¿alguien que sepa explicarme por qué la belleza nos causa bienestar?
06 junio

He vuelto porque he perdido los sms de toda una vida

Decidí hace mucho dejar este blog y ahora he vuelto. El motivo: la tristeza. La causa del motivo: he borrado por error todos los mensajes que había decidido guardar hasta la fecha en mi móvil. ¿Estúpida? Sí, pero no tanto como para hacerlo expresamente, aunque sí tanto como para hacerlo sin querer. No se cuál de las dos opciones es más estúpida y, sinceramente, en este momento me da igual. He perdido tantos mensajes...
 
A lo largo de estos años con móvil he luchado de mil maneras contra la falta de espacio para guardar mensajes. Cada mensaje ha sido sometido a un filtro detrás de otro, detrás de otro, detrás de otro... uno cada vez que se me acababa el espacio disponible. Tantas veces he tenido que soportar durante días y días el maldito mensaje de "message memory almost full" y el aún más odioso "No space for new messages"... Los mensajes que quedaban ahí eran mensajes significativos. Mensajes de gentes, de épocas, de sitios... irrepetibles.
 
Mi madre me ha dicho "has perdido los mensajes, no las personas". Me ha calmado durante un rato, hasta que he empezado a recordar mensajes concretos: "I miss u" decía Till pocas horas después de irse de Viena. "Te quiero. Sólo quería decírtelo" me dijo mi madre cuando las cosas en familia no iban sobre ruedas. "Que tal los élite?" preguntaba mi hermano. Tenía otro de Stirling diciendo que le había tocado un vuelo a España y que vendría a verme, y que estaba "longing to sleep with ya", de hecho desde siempre, una inocentada de un amigo suyo. Tenía mensajes de cumpleaños, mensajes de fin de año, mensajes de borracheras míticas (de la Queralt sobre todo), mensajes deseándome suerte en Viena (uno de la Eli, otro de la Tere), mensajes de apoyo (el Andreu) o simplemente curiosos por cortos (el Ricard), largos o incomprensibles; dos mensajes iguales con nombres diferentes, típico del Albert y el Andreu... De Silvia, de Asturias, y Amaia; de Nacho, Jorge y Mirra llamándome "pekeña punki" y en la última despedida, de Guillermo diciéndonos que no vendría a dormir a la resi, que le sabía muy mal pero se iba con Ola y que nos veríamos en el aeropuerto. Pirkka antes que ellos, Guillem después, del Truji dos o tres muy raros de cuando estaba en Viena (uno sobre el arroz, otro sobre "tomate" y otro de congratulaciones), mensajes del Jusep en diferentes épocas, a Víctor le gustó V de Vendetta...
 
Podría seguir con las enumeraciones, intentar recordar todo lo que había antes de cometer ese gran acto de estupidez, podría seguir llorando, y lo voy a hacer, pero me voy a justificar. Visto así, de buenas a primeras, parece aún más estúpido llorar por la pérdida que la pérdida en sí, pero seguro que si se os quema la correspondencia que habeis mantenido durante años con alguien, con muchos alguienes, con gente que sabeis que no vais a volver a ver o gente que ya no forma parte de vuestra vida, pero que en su momento ha estado ahí y ha hecho bien... si se os queman las cartas, duele. Y por qué va a ser más banal un sms que una carta, ¿por ser más corto y peor escrito? vaya estupidez, expresan igual lo que quieren decir. Tienen la misma función recordatoria, es el mismo fetiche.
 
Y quedarte sin ninguno, de golpe.
29 enero

Crónicas de Agonia

El llanto, la lluvia y el hermano.
 
Esa lluvia constante pero en pequeñas dosis, que lleva días cayendo y ya no cae, no cae porque ha cambiado de sitio. Ahora el cielo son mis ojos y siguen con esa lluvia constante. Querrían hacer la gran tormenta, querrían tronar, relampaguear, pegar el chubasco de sus vidas, pero no lo consiguen: para eso necesitarían soledad física. Soledad física para llorar la soledad psicológica, la que de verdad duele.
 
Tengo un dolor en el pecho, en los pulmones, en el cerebro, en la nariz y en los ojos. Un dolor oscuro y estúpido, porque sé que es dolor en vano, sé que no tendría que doler, pero en muchos años no había yo sentido algo similar. Esta vez es definitivo y lo sé. Y tiene sus cosas buenas, pero, joder, duele.
 
Mi hermano se ha ido. Aquel futuro que nunca llegaba, aquel mañana por venir, es ya hoy y mañana será ayer. Y no es que se vaya a París por putos seis meses, no. No es que no le vaya a ver casi nunca, ni vaya a salir de fiesta con él (siquiera una vez al mes), no es que vayamos a empezar a no saberlo todo de la vida del otro, no. No es que ya no le tenga para superar las crisis familiares, ni para giñar sin razón sobre la pesadez de mi padre o cualquier otra cosa, ni para hacer el cachondeo cuando vuelva a casa después de una mierda de día, ni que en casa ya no haya nadie que me entienda, no. Es todo eso y más. Porque eso ya había pasado, pero siempre por tiempo concreto: ahora es indefinido. Que sí, que vuelve en julio, pero como persona inteligente y normal que es, al igual vulve a casa. Ya no vuelve. Es el último paso hacia su independencia y mi soledad casera. Soledad que no se haría tan dura si no fuera tan solo psicológica. Quiero yo también salir. Yo no quiero vivir con mis padres y sin mi hermano, no me parece un trato justo. No quiero ser hija única después de tener al hermano ideal: el hermano-amigo aunque protector de vez en cuando, el hermano melón y molón, educador y corruptor... lo que sea, mi puto hermano, joder.
 
Eso no quiere decir que no me alegre por él, ni que no quiera que le vaya todo bien (o que no sepa que le va a ir todo bien). Claro que lo sé, y claro que lo quiero. Pero joder, ¿quien no puede entender que duele? ¿Alguien me puede explicar cómo volver a hinchar el corazón cuando se ha quedado hecho una pasita? ¿Alguien me puede ayudar?
23 enero

Truth or dare?

Gone and away,
to a dream between dreams,
in which some remain,
and some disappear.
21 enero

5 Hábitos Extraños

Ya he leído en dos webs "quien se aburra que lo haga" (la de Eli y la de Laura) y comparto algunos...
 
1. Dormir tapada hasta la cabeza, de hecho hasta las orejas, pero con sitio para sacar la nariz porque si no me ahogo ahí dentro. Me gusta a la vez poderme tapar los ojos para que haya menos luz todavía, porque me estresan las lucecitas de todos los malditos aparatos de la habitación (el interruptor del enchufe, el despertador y el pequeño botoncito de la cadena me estresan porque iluminan en rojo la habitación, aunque no se note durante el día, y crean unas demoníacas sombras rojizas que dan mucho juego a la imaginación y poco al sueño... demasiada diversión en las paredes). Pero taparse los ojos y la cabeza pero no la boca y la nariz resulta un poco complicado.
 
2. Cuando me toca la cabeza la organización de las cosas en el espacio próximo que me rodea, entiéndase como mesa y repartición de las cosas por encima de ella. Y las cajas de Ferrero Rocher que me regala una abuela cada año por navidad. Tienen que tener una simetría o algo similar que me haga sentir que está ahí por algo, de alguna manera. Hay veces que no es ni eso, es que quiero que esté así. Un paquete de cualquier cosa, con un borde recto, pues tiene que estar alineado con alguno de los bordes de la mesa, o en algun ángulo concreto. Y las monedas, siempre juego a hacer simetrías con ellas, si están por encima de la mesa. Y cuando desayunas en el bar de la uni leyendo los diarios, la disposición del bocata, el café y los diarios tiene que permitirte hacer las tres cosas a la vez con la mano que toca (porque comer un bocadillo con la izquierda es un poco amorfo). Pero són cosas lógicas y no entiendo cómo hay gente que me toma por loca... vale que a veces me pone un poco demasiado nerviosa, pero tampoco es pa tanto...
 
3. Las escaleras. Las escaleras y las baldosas y la combinación de ambas. Cuando son cuadradas no pasa nada. Cuando son rectangulares hay dos opciones: que no pase nada (si están en líneas y columnas a las mismas alturas, tipo cuadrícula) o que me lleven a hacer algunas peripecias disimuladas para pisar con la derecha a la derecha de la línea y con la izquierda, la izquierda. No se si me explico, pero no sé tampoco como decirlo. Se trata de caminar dentro de la columna imaginaria de rectángulos más pequeños que se haría si se siguieran las líneas de los rectángulos existentes. Un día de estos hago una foto y pongo explicaciones gráficas, creo que será más fácil.
 
4. Buscar significados estúpidos y mí(s)ticos a cosas cotidianas (tipo el viento, que siempre se lleva cosas, o el sol, metáforas parecidas...) y descontextualizar cosas para encontrar el absurdo. ¿Nunca os habeis extrañado de la forma de vuestras manos? ¿De la absurdidad de una aula? ¿De que hace tanta gente moviendo los brazos a'lante y a'trás? ¿De un caramelo? ¿¿Vosotros lo entendeis?? ¡¡Es absurdo!!
 
5. Cantar en el metro. Qué le voy a hacer.
 
Yo sí que voy a designar a gente:
 
 
 
3. Alba
 
 
 
A ver si hay suerte y alguno lo hace... mucha curiosidad tengo.
20 enero

i beg you'll excuse my sensitivity

Oblideu-vos de les meves divagacions racionals. El tema de la tieta àvia va per dintre i no ho sabia. Avui n'han pagat les conseqüències, més que ningú i sense explicació alguna, la Eli i la Queralt. Ho sento. Us juro que no ho sabia en aquell moment, em pensava que era una tonteria de pique que havia tingut amb ma mare. I no ho era. Quan he arribat a casa hem estat les dos que ploro - que no i és òbvi que és per la Inés (la susodicha). En pau descansi. I vingui la pau a nosaltres en forma de serenor, perquè pagar la tristesa amb mal humor o parques paraules no ajuda gaire. Crec que necessito dir-li l'últim adéu. No vaig anar a l'enterrament per no plorar-la, però el que no vaig plorar a l'enterrament ho estic plorant durant la setmana, i fa més mal plorar cinc minuts al dia durant qui sap quan que agrupar-ho tot en un cop i treure-ho de dins, i dir-li adéu i gràcies: adéu per sempre i gràcies per tot.
 
 

Les divagacions

Vaig dir ahir que tenia ganes d'escriure, però no tenia temps. Porto una descordinació impresionant entre unes coses i altres. Hi ha dies que no faig res i dies que no paro, i mai trobo el moment correcte per fer el que he de fer, les coses de la uni... Un dia per quedar amb un, un dia per quedar amb un altre, ara que si ve l'australià i ara que n'ha arribat un altre, ara que tinc classes aquí i ara que n'agafo una altra perquè sembla que no en tinc prou... No paro per casa i quan hi sóc, dormo. M'aburreixen moltes classes i m'agraden bastant algunes altres, però no trobo el temps (ni la voluntat) de fer el que toca. Per exemple ara, que estic a classe d'alemany i l'Alba diu: "zorren". 
 
Vaig dir fa uns dies que ja divagaria sobre el que hagués de divagar i després ja no vaig divagar més. Bé, ho vaig fer, però no per escrit. Estic convençuda que molts dels fils argumentals es van quedar pel camí per aquesta raó i mai més els podré recordar, però van ser-hi, i no per no recordables, menys profunds. La conclusió final, però, queda, encara patent i amb tot luxe de detalls, en el meu cervell. Parlo de la tieta-àvia, la de 92 anys. Sempre havia sigut una cabra, havia fet el que havia volgut, tan sí com no, lluitant contra "vent i marea" (XD), contra les adversitats, contra tots els obstacles... però justament per això era cabuda com ella sola. Havia sigut molt activa, necessitava anar de dalt a baix. Conduïa en una època en la que veure a una dona en un cotxe era com veure un pop a un jardí sense barbacoa, ni plat a sota ni res, així al natural. Un pop damunt la gespa, per entendre'ns. Bé, el que sigui. La dona era tossuda com una soca però era un encant. Era intel·ligent, divertida... Sempre m'havia tingut un apreci especial perquè també em veia cabuda i esbogerrada, alegre al cap i a la fi. Em regalava penjolls daurats amb mil filigranes, joies que devia fer segles que rondava per allà, baratijes d'arreu, teles, patrons, un llibre per aprendre a fer patrons... Em va arreglar faldilles i pantalons, em va fer faldilles de vestits, em va crear un meravellós vestit de pallasso per celebrar el carnaval a l'escola... No parava quieta. No volia, no li agradava. Però els dos últims anys... cada cop anava de mal en pitjor, estava cansada, tenia problemes amb les cervicals i no podia caminar molta estona, ni seure's sense el collarín, perquè se li cansava el coll. No podia veure-hi prou per cosir, ni per llegir, casi ni per veure la tele. Estava mig sorda i amb el temps se li havia anat augmentant la sordesa. Però li quedava la brillantesa, el veure-hi clar amb la ment, no estava gagà. En els últims mesos sí se li anava la pinça de tant en tant, i crec que n'era conscient. Quan tornava a ser ella seguia queixant-se... Es queixava a Déu que no se l'hagués emportat ja, li demanava dormir i no despertar, cada dia. I així va ser. Es va pendre el seu temps, però, qui sap, potser té altres coses millors a fer. I aquesta és la conclusió: se'n va anar a dormir. Se'n va anar a morir. No va despertar. Calma. Ja no pateix. Està incinerada, el seu cos ja descansa, ja no és. En Vélez deia que "...absent la sensació no hi ha cap joia...", i és cert, però no hi ha tampoc patiment. I en el moment en el que viure puteja més que agrada, que no pots fer res, que et sents com un estorb i creus, encara que no sigui veritat, que la teva existència no porta més que tristesa a aquells que t'envolten... si dormir, que no somiar, és el més gran plaer perquè no sents... què millor que dormir i no despertar?
 
Era una dona feliç, va tenir els seus problemes, com tothom, però va tenir una bona vida. Va tenir la mort que molts desitgem i, el que és més important, la que ella desitjava. Danys colaterals de la seva mort? Òbviament la tristesa dels familiars, els records que s'ha emportat amb ella i que ningú més recorda. A canvi de saber que ja no pateix, de la tranquilitat de la familia propera que ja no ha d'anar a l'hospital setmana sí, setmana també... no sé, jo firmava. No és que me n'alegri que l'hagi palmat, però sí que sento com un pès tret de sobre, que acompanya la tristesa.
19 enero

ganes en tinc

D'escriure. I pensaments que em ronden el cap últimament i que vull treure de dintre i deixar refrescar a aquesta meva petita nevera. Però em falta temps. Ja quan pugui tornaré.
16 enero

realment, tantes coses per un finde

Acaben de trucar a casa i passen de la una de la nit. Mai pot ser res de bo, una trucada a aquestes hores. En aquest cas ha sigut la filla de la meva tieta àvia, que s'ha mort (la tieta àvia). Ja demà divagaré sobre ella, sobre la seva vida, sobre el meu sentiment o sobre el que hagi de divagar...

cuántas cosas para un finde

Finde contando desde el viernes y que acabará el lunes. Llegó Tristan por la mañana y le recogí en la estación de Sants. Comimos en mi casa, con Isis, y pasamos la tarde deambulando por el Raval y el Gótico, de un lado a otro, sin orden alguno, repitiendo caminos, viendo cosas y más cosas: Colón, el puerto, la plaza real, el ayuntamiento, la boquería, la iglesia de Sant Pau o Sant Pere o algún otro santo que ha escapado a mi memoria (aunque la imagen de la iglesia está muy vívida en mi mente, románica, pequeñita, en medio de un barrio lleno de cosillas sorprendentes, sean reuniones de prostitutas, edificios en construcción, Casa Leopoldo, transvestidos sentados en los portales, la Rambla del Raval, una multicultralidad diferente a la de las Ramblas - carteles bilingües en castellano y árabe, en lugar de castellano y el inglés de los turistas). Eso fue después de ver el MACBA y el CCCB, donde habíamos llegado subiendo por la Rambla de las Flores, luego bajamos por Portal de l'Àngel, comimos gofres delante de la catedral antes de ver las murallas de la ciudad romana para subir más tarde hacia Paseo de Gracia, donde vimos La Casa Batlló y la Casa Bernat Metge primero, la Pedrera después, con la suerte de poder entrar gratuitamente a una exposición de Rembrandt dentro del modernista edificio. [Cómo me gusta ser turista en mi propia ciudad.] Rebentados y con los pies a tomar pol saco, decidimos volver a casa antes de ir a cenar y acabamos cenando en casa antes de salir por Marina con un grupo que fue aumentando: de los tres que éramos a las 11 a los quince mil que acabamos, grupos variados, almejas con chocolate o olivas con el café para desayunar, aunque juntos pero no revueltos. Y eso fue tan sólo el viernes.
 
El sábado nos levantamos tempranito pa lo tarde que nos habíamos ido a dormir. Nuestra intención de ir de museos toda la mañana (museo Miró y Caixa Fòrum) se convirtió en dos horas más o menos por la zona de Plaza España, que decidimos utilizar para ver los museos... desde fuera. Casa Ramona (el edificio de Caixa Forum), el Pabellón Mies Van Der Rohe, el MNAC, las fuentes de Montjuic construidas para la exposición internacional (no recuerdo si la de 1888 o la de 1929... puto treball de recerca que no dejó ni siquiera cultura residual...), y un petilla mirando Barcelona y la llama eterna que arde encima de la fuente monumental de Plaza España. Luego fuimos a comer con mis padres, una paella impresionante, y por la tarde pateamos el Parc Güell en todas las direcciones antes de empezar a volver a casa, cuando el sol ya se había caído de donde hubiera estado todo el día. Tomamos un café aquí al ladito, que acompañamos, a pesar de la comilona de medio día, con un brownie y una sacher, aunque ninguno de los dos fueran más que un pastel de chocolate. Decidimos pasar la tarde en casa antes de salir por la noche y vimos Pulp Fiction, yo por cuarta vez, él por primera. El cansancio, la digestión y varios factores más acabaron decidiendo por nosotros que no saldríamos esa noche.
 
Y el domingo hubo más. Tristan se ha ido esta mañana temprano hacia la residencia a ver un concurso de perros (sic) que yo no acabé de entender de qué iba. Aun así, he tenido mi primera responsabilidad un poco seria en cuanto a la vida en pareja: conocer a sus padres. Gracias a Dios, al Cielo y a Quien Haga Falta Clamar en Mayúsculas, han venido también otra pareja, amigos de Fran (David y Jaz, para quienes los conozcan) que han sacado presión y tensión al asunto, al menos por lo que a mi respecta. La comida ha empezado a las 4 y ha acabado formalmente (con el pitillo digestivo) pasadas las 6, tras una sobremesa de cava, orujo y café, que han ayudado a bajar los calçots y el pavo. Todo estaba buenísimo y también he dado gracias no sólo por tan maravillosa comida (y por los huevos que me han sido regalados) sinó también porque haya sido poco abundante (yo casi muero en el intento y no me he visto capaz de cenar más que una naranja esta noche, aun digeriendo la comida... ¡suerte que no era abundante!). Qué decir, la preocupación era sin motivo, me lo he pasado bien, he comido mejor y es todo un qué conocer a la familia, si más no por el significado que tiene. Como he llegado a casa a las ocho de la noche pasadas tampoco me ha quedado mucho rato para hacer nada más que algun que otro principio de traducción y ojear los blogs que me interesan (keral, mamen, eli, osojoso...), cada vez más... voy renovando la lista de links, por cierto, para quienes estén interesados (y para tenerlos a mano aun sin estar en el ordenador).
 
Así que... vaya finde, ¡y eso que todavía queda el lunes! (no tengo clase, para aquellos que no lo sepais XDDDDDDDDD =).
 
Mañana por la mañana, de compras con Tristan, mediodía comida con más gente, tarde para hacer todo lo que llevo tiempo sin poder hacer por la compañía... (que no que no sea bienvenida, por favor).
15 enero

(...you are already the memory of what you meant so long ago...)

You'll be the memory of a meaning soon

 

You are nothing but what you mean to me.

You were nothing but what you meant to me.

I shaped you, both in my brain and in reality: I saw what I wanted to see, what you aimed to be.

You pierced the limit just then, and I never thought you would and could go beyond it.

But you did.

Thus you are now nothing but treachery, lies, flies and shallowness. You, superfluous shining darkness erupting from a non-existent black hole, desperately trying to suck down the surrounding welfare to gloat over your own, intimate, lonely attempt of joy. Welfare you tried to achieve, or even reach, as many times as you failed.

Welfare I earned notwithstanding your dirty play and my fear.

 

(...and now you're just the memory of what you meant,

when you did mean something to me... so long ago)

 

 

--Mathew Ringfellow

13 enero

¡Al fin!

Sí, ya está, al fin acabó todo. Aún falta una nota por salir en la página oficial de notas, pero de momento tengo tres oficiales y una provisional: tres notables y un aprobadillo de 5'4. Es lo que tiene hacer tan sólo 4 asignaturas, que te da tiempo a estudiarlas todas aun sin haber ido a clase. Yo, qué quereis que os diga, estoy súper contenta.
 
Realmente no tengo demasiado que decir: en cuatro días hago tres meses con Fran y tengo ganas de ver a sus amigos, que no les veo desde fin de año; este trimestre he empezado las clases con muchas ganas y los profesores, algunos, están intentando desanimarme, pero yo seguiré hasta cuando pueda, iré a clase y tomaré apuntes...cuando se dignen a decir algo que valga la pena (putas clases de introducción a la materia y putos profesores pagados de sí mismos que no hacen más que autoalabarse durante la primera hora y media de clase); y no se, en fin, todo bien, gracias, esperanzada y esperando a Tristan, un amigo australiano, que llega hoy y se queda unos cuantos días por aquí. Qué ilusión. Ya os contaré cuando haya pasado quelques jours avec lui :) jo que guay.
 
Hala, hala, pos... me voy a la uni que no sé qué hago despierta a estas horas. Bueno, saberlo lo sé, pero... vosotros no xDDDD.
 
Besos pa' quien los quiera, y pa quien no los quiera...
 
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08 enero

...Helena, déjame hacerme a la idea...

Te daré tiempo, papá. Pero no sé de qué te tienes que hacer a la idea. ¿Es de que estoy con un chico? ¿De que nuestra relación no es puramente mental? ¿De que nos tocamos y lo pasamos bien? No lo sé, quizás sea que te tienes que hacer a la idea de que me quiere, de que le quiero a él, o de que nunca tu me hiciste tan feliz. Quizás de que mi felicidad no depende de ti y ahora está claro (para mi lo estuvo siempre, pero tu parece que tienes muchas dudas o autoengaños al respecto). Tal vez sea que no es tu chico ideal, que es el mío.
 
Quién sabe. Yo no, desde luego. No sé de qué te tienes que hacer a la idea. No sé porqué no puedo pasar un fin de semana con él; no entiendo que pienses que la relación es asimétrica; no puedo comprender que quieras tener incluso esto bajo control. No alcanzo a imaginar cómo crees tu que es nuestra relación, ni me importa en absoluto, porque a mi me gusta y es bella, agradable, y me hace feliz.
 
¿Qué más me puedes pedir? Nada. ¿Qué más le puedes pedir? Nada. ¿Qué puedes pedir? Nada. Porque una relación es cosa de dos y tu no eres uno de ellos. No me dejas ir a Les Cases. Vale, lo acepto, no tengo tampoco otro remedio. Respeto tu opinión y no me cabrea, pero me toca más la moral de lo que te puedas llegar a imaginar.
 
¿No comprendes que tengo ganas de pasar un fin de semana con él? ¿No comprendes que la posibilidad del fin de semana que viene no se va a dar hasta quién-sabe-cuándo? ¿No comprendes que te comieron el tarro de pequeñito y que hay muchos conceptos que han cambiado?
 
No, claro, para ti no existe el cambio generacional. Yo lo noto con mi hermano y sus amigos, pero es inexistente contigo. Tu tienes la misma visión del mundo que yo y la gente de mi generación, si se puede generalizar.
 
Tu no te quieres hacer a la idea de que lo nuestro ya pasó a mayores y me da igual.
Tu no te quieres hacer a la idea de que él no es quizás el "él" que tu habías imaginado para mi y me da igual.
Tu no te quieres hacer a la idea de que mi "él" existe y estoy con él y me da igual.
Tu no te quieres hacer a la idea de que tu papel en mi felicidad es cada vez más pequeño y me da igual.
Tu no te quieres hacer a la idea de que la mayoría de mi vida pasa mayoritariamente, y cada vez más, fuera de tu control, porque no te quieres hacer a la idea de las cosas.
 
Y a mi ya me da igual.
 
Porque yo no puedo hacer que te hagas a la idea y, por lo que se ve, el tiempo tampoco. Tarde o temprano lo conseguirás, espero, por ti, porque no voy a dejar de verle, porque no voy a dejar de quererle, porque no voy a dejar de tocarle, ni de amarle en el sentido más pleno, ni de nada, así que, por tu bien, hazte a la idea: yo te dejo.