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06 junio He vuelto porque he perdido los sms de toda una vidaDecidí hace mucho dejar este blog y ahora he vuelto. El motivo: la tristeza. La causa del motivo: he borrado por error todos los mensajes que había decidido guardar hasta la fecha en mi móvil. ¿Estúpida? Sí, pero no tanto como para hacerlo expresamente, aunque sí tanto como para hacerlo sin querer. No se cuál de las dos opciones es más estúpida y, sinceramente, en este momento me da igual. He perdido tantos mensajes...
A lo largo de estos años con móvil he luchado de mil maneras contra la falta de espacio para guardar mensajes. Cada mensaje ha sido sometido a un filtro detrás de otro, detrás de otro, detrás de otro... uno cada vez que se me acababa el espacio disponible. Tantas veces he tenido que soportar durante días y días el maldito mensaje de "message memory almost full" y el aún más odioso "No space for new messages"... Los mensajes que quedaban ahí eran mensajes significativos. Mensajes de gentes, de épocas, de sitios... irrepetibles.
Mi madre me ha dicho "has perdido los mensajes, no las personas". Me ha calmado durante un rato, hasta que he empezado a recordar mensajes concretos: "I miss u" decía Till pocas horas después de irse de Viena. "Te quiero. Sólo quería decírtelo" me dijo mi madre cuando las cosas en familia no iban sobre ruedas. "Que tal los élite?" preguntaba mi hermano. Tenía otro de Stirling diciendo que le había tocado un vuelo a España y que vendría a verme, y que estaba "longing to sleep with ya", de hecho desde siempre, una inocentada de un amigo suyo. Tenía mensajes de cumpleaños, mensajes de fin de año, mensajes de borracheras míticas (de la Queralt sobre todo), mensajes deseándome suerte en Viena (uno de la Eli, otro de la Tere), mensajes de apoyo (el Andreu) o simplemente curiosos por cortos (el Ricard), largos o incomprensibles; dos mensajes iguales con nombres diferentes, típico del Albert y el Andreu... De Silvia, de Asturias, y Amaia; de Nacho, Jorge y Mirra llamándome "pekeña punki" y en la última despedida, de Guillermo diciéndonos que no vendría a dormir a la resi, que le sabía muy mal pero se iba con Ola y que nos veríamos en el aeropuerto. Pirkka antes que ellos, Guillem después, del Truji dos o tres muy raros de cuando estaba en Viena (uno sobre el arroz, otro sobre "tomate" y otro de congratulaciones), mensajes del Jusep en diferentes épocas, a Víctor le gustó V de Vendetta...
Podría seguir con las enumeraciones, intentar recordar todo lo que había antes de cometer ese gran acto de estupidez, podría seguir llorando, y lo voy a hacer, pero me voy a justificar. Visto así, de buenas a primeras, parece aún más estúpido llorar por la pérdida que la pérdida en sí, pero seguro que si se os quema la correspondencia que habeis mantenido durante años con alguien, con muchos alguienes, con gente que sabeis que no vais a volver a ver o gente que ya no forma parte de vuestra vida, pero que en su momento ha estado ahí y ha hecho bien... si se os queman las cartas, duele. Y por qué va a ser más banal un sms que una carta, ¿por ser más corto y peor escrito? vaya estupidez, expresan igual lo que quieren decir. Tienen la misma función recordatoria, es el mismo fetiche.
Y quedarte sin ninguno, de golpe. Comentarios (2)Para agregar un comentario, inicia sesión con tu cuenta de Windows Live ID (si utilizas Hotmail, Messenger o Xbox LIVE, ya tienes una cuenta de Windows Live ID). Iniciar sesión ¿No tienes una cuenta de Windows Live ID? Regístrate
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